Población se queja del precio del tambor de agua que los cisterneros consideran insuficiente

Ronald R. Rodríguez Barrios / ECS

 

Anaco.- Desde que el alcalde Luis Guevara Marrón administra el tesoro municipal la crisis del suministro de agua en el municipio Anaco se ha agravado, alcanzando cotas de gravedad nunca antes vistas, ni siquiera imaginadas.

 

La respuesta del burgomaestre, a fuerza de tanto repetirlas no son fáciles de adivinar: “No tenemos recursos” o “estamos de manos amarradas” son las frases del mantra particular que el mandatario local pronuncia sin cesar.

 

En tanto, los anaquenses han apelado a todo tipo de estrategias en su desesperada busca de abastecerse del elemento vital. Al punto que se ha vuelto común observar en las calles de la localidad del centro del estado Anzoátegui a ciudadanos a pie buscando el líquido fundamental.

 

Y es que para llevar un poco de agua al hogar, para mitigar la sed y para la preparación de alimentos, los pobladores han improvisado “carritos” en los que trasladan “pipotes” hasta algunos pozos para surtirse.

 

De algunas fuentes extraoficiales se ha obtenido la información de que el sistema de bombeo hídrico por las tuberías no funciona, producto del pésimo estado, o la inexistencia de los aparatos que se requieren para tal fin.

 

Otra de las medidas que adoptaron los habitantes del llamado “corazón gasífero de Venezuela” ha sido la de trasladarse en camiones, camionetas, o cualquier tipo de vehículo de carga, hasta el tanque de almacenamiento que está ubicado detrás de la sede del ayuntamiento local, donde se han apreciado largas colas.

 

Nada de lo que hagan o puedan hacer los humildes habitantes de Anaco resuelve un problema que se ha convertido en un autentico dolor de cabeza permanente. La situación motivo que decenas de camiones cisternas retomaran el negocio que hasta menos de dos años había dejado de ser rentable.

 

Hoy el ruido de las bombas de estos camiones que comercializan con agua se escucha en la mayoría de las calles. Lo que ha producido otra renta más, otra queja más, entre los vecinos de una ciudad en la que sobran los problemas y escasean, además, las respuestas y soluciones. 

 

Para surtirse con el llenado de un tambor con agua los anaquenses deben cancelar hasta 5 mil Bolívares Soberanos (BsS), lo que hasta el pasado año eran 5.000.000 de los fuertes, que a su vez fueron antes de la reconversión monetaria de Chávez 500.000.000.

 

En promedio, una familia anaquense de al menos cuatro personas, requiere llenar cinco tambores de agua a la semana, para satisfaces necesidades como la de hidratación, lavado y preparación de los alimentos, higiene personal, limpieza del hogar que conlleva aseo de pisos, baños, ropa, platos entre otros usos.

Subsidio 

 

Lo que implicaría que a la semana habría que pagar hasta 20 mil “soberanos”, lo que constituye la mitad del salario mínimo mensual de los trabajadores venezolanos.

 

Este precio, que es considerado “caro” en opinión de los consumidores, es muy poco para los denominados “cisterneros”, quienes también tienen lamentos que hacer.

 

Estiman estos trabajadores que los repuestos, los cauchos, los aceites y otro tipo de gastos que generan los camiones no se puedan pagar vendiendo “el tambor de agua a 5 mil”.

 

Ambas partes, consumidores y chóferes piden a la alcaldía de Anaco atender el problema con planes de subsidio para que nadie pierda y todos salgan ganando.