Hiperinflación y desprotección al consumidor privan a los anaquenses de placeres cotidianos

Ronald R. Rodríguez Barrios / ECS


Anaco.- El empobrecimiento al que ha sido sometido el pueblo venezolano en medio de la lucha por el control político nacional ha afectado la vida de la gente, hasta en los más pequeños hábitos. Cada día son menos las personas que pueden disfrutar al levantarse de la tradicional taza de café, negro o con leche, que no llena de energía, necesaria para afrontar las diarias vicisitudes que se sortea en cada rincón de la patria.


El precio del café, la leche y del azúcar están alcanzando cifras tan elevadas que ya son pocas las personas que pueden adquirirlos. Así que no le extrañe cuando vaya a hacer una visita que en vez de invitarle a degustar de la infusión los anfitriones no pasen de ofrecerle “un poquito de agua fría para el calor”.


La presentación más reducida de café industrial se comercializa en 12 mil Bolívares Soberanos (BsS) o más. Las presentaciones artesanales, más económicas, se ofrecen en torno a los 8 mil. En cuanto al endulzante, el valor del kilogramo se taza alrededor de los 20 mil “soberanos”, lo mismo hay que pagar por una “tética” de leche en polvo.

Tampoco en las tardes


Este no es el único “placer” acostumbrado que han perdido los anaquenses. La merienda de la tarde también ha ido desapareciendo de la rutina de la población ubicada en el centro del estado Anzoátegui.


Pocas son quienes se dan el gusto de consumir una “torta”, una “bomba” o cualquier otro postre adquirido en las panaderías o en los vendedores ambulantes que se encuentran en las calles y avenidas de Anaco. No bajan de los 10 mil BsS.


Preparar quesillos, majaretes, besos de coco o helados en cada tampoco son una opción. Los ingredientes que suelen llevar estas delicatesen están fuera de los presupuestos de la mayoría. Basta con decir que un “pote de leche  condensada” supera los 50 mil, o sea ni con un salario mínimo puede adquirirse.

Reclamos populares

Mariela Matos y Eugenia Ramírez están convencidas de que la inflación no es la única responsable de semejantes precios. “La inflación coloca los precios del infinito al más allá, eso es claro, pero los especuladores también están haciendo lo que les da la gana” lamentó Matos.


Para Ramírez “la falta de autoridad” colabora con la destrucción del poder adquisitivo de los anaquenses. “No se ve por ninguna parte a representantes de la ley, del Gobierno Nacional, de la gobernación de Anzoátegui ni de la alcaldía de Anaco defendiendo al pueblo de los abusos de algunos comercios”.


El par de mujeres reclamaron acción policial y del resto de las instituciones públicas para que intervengan en la protección de los derechos de los anaquenses.