Familiares de mineros en Tumeremo exigen justicia por 400 desapariciones

CIUDAD GUAYANA. El 26 de agosto, Gladys Pedroza, quien desde hace año y medio vive en Margarita con su hijo discapacitado, recibió una llamada con la noticia del asesinato de su otro hijo. Hunter Aguinagalde tenía 20 años, era uno de los tantos mineros en Tumeremo, municipio Sifontes, al sur del estado Bolívar.

— ¿Quién asesinó a su hijo?

— A mi hijo lo mató el comandante del Ejército, Ernesto Solís.

“Hay muchos testigos que vieron lo que él (Solís) hizo con mi hijo y otro muchacho. Los arrastró para una casa y allí los torturó y los mató. Los muchachitos gritaban: ‘¡Señor, por favor! ¡No los maten!’, y él los mató”, relató Pedroza.

Gladys exige justicia y todo el peso de la ley para Solís, a quien acusa de hacer y deshacer en el pueblo.

“Temo por mi vida, pero ya no me importa nada, si me va a mandar a matar o me va a matar él mismo. Ya me mató parte de mi vida. Hay muchas madres que tienen miedo. Yo hablo en nombre de todas las madres de Tumeremo que tuvieron miedo de venir”, manifestó Pedroza a las afueras de la sede de Fiscalía en Puerto Ordaz.

 

400 desapariciones

Entre los familiares de mineros está Andreina Arcia, cuyo esposo, de 28 años, está desaparecido desde el 10 de mayo.

“A mi esposo, el 10 de mayo, el comandante Ernesto Solís lo sacó de mi casa, y hasta el sol de hoy mi esposo no ha aparecido. Necesito saber dónde está, que me dé una razón”, exigió  Arcia.

Indicó que son más de 400 denuncias de mineros en Tumeremo que están desaparecidos o fueron asesinados. Todo esto ha estado ocurriendo desde hace tres años, desde la llegada de Solís al pueblo.

“Vivimos en una zozobra. No tenemos vida social. ¿Simplemente por ser un comandante es justo que ponga un helicóptero, que monte alcabalas, sólo para él ir a afeitarse el cabello?”, denunció Arcia.

Andreina Arcia acudió a la Fiscalía de Derechos Fundamentales en Bolívar, pero su denuncia nunca prosperó.

 

Tumeremo destruido

A Odalys Girón también le mataron a un hijo, pero prefiere no hablar del hecho. Lo que exige es la salida inmediata del comandante Solís, antes de que termine de acabar con el pueblo de Tumeremo.

“Necesitamos que saquen a este señor que está matando a la gente como perro y no deja trabajar a nadie (…) a mí me arrancaron parte de mi corazón. Lo que me hicieron no tiene perdón de Dios. Saquen a Solís, está acabando con lo que queda del pueblo. Tumeremo nunca había vivido una situación tan horrible como la que estamos viviendo”, denunció Girón.

Los asesinatos y desapariciones es apenas una parte de lo que ocurre en Tumeremo. Denunciaron también que los amedrentan, les quitan el oro, y las mujeres son violadas y les cortan el cabello. Una realidad que no todos se atreven a denunciar por miedo a ser asesinados.

Fuente: http://cronica.uno