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14/11/2019
Mundo Oriental
Internacionales

La protesta social retomó ayer lunes su tercera semana en Chile

Foto: Jorge Silva / Reuters

Decenas de miles de personas, gran parte jóvenes estudiantes, continúan manifestando en las calles; exigen cambios a un poder que se demuestra impotente para apagar la crisis, en una jornada durante la cual se registró un sismo de magnitud 6,3 en la región central del país.

El presidente Sebastián Piñera, en medio de la crisis política y social más profunda de los últimos 30 años en Chile, defiende su decisión de decretar el estado de emergencia y sacar a los militares a la calle; asegura que, a pesar de los llamados para que renuncie, no piensa hacerlo.

Las protestas no le han dado tregua al gobierno de Piñera; nada parece calmar la furia de la calle, no ha sido suficiente que se haya comprometido con el aumento del 20% de las pensiones.

«Hoy el Gobierno le pone el acelerador a una batería de proyectos, todos contrarios a derechos y profundizando las políticas neoliberales. Por eso decimos con mucha fuerza y claridad que en nuestras reivindicaciones como pueblo hoy día, no hemos ganado nada. Por eso, es fundamental que sigamos en la lucha, que sigamos movilizados».

Anunció la directiva de la Central Unitaria de Trabajadores de Chile (CUT).

Las actividades de calle convocadas por La Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), la CUT y las organizaciones que integran la Mesa Unidad Social; han sido bautizadas con el nombre de Súper Lunes, contra las medidas económicas implementadas por el presidente de esa nación.

Convocados por las redes sociale, los chilenos marcharon y se concentraron en las calles de Santiago y otras ciudades como Valparaíso y Viña del Mar.

Ahora el objetivo es la Asamblea Constituyente

Es así que según informó la encuesta Cadem: «un 87% de las personas está de acuerdo con que Chile necesita de una nueva constitución». Una propuesta que nació de los movimientos sociales y a las cuales tanto el oficialismo como la oposición fijaron su posición de adherirse. Aunque claro tienen sus diferencias y no es tan viable como parece desde afuera.

La actual Ley Suprema chilena es una herencia de la época del dictador Augusto Pinochet. 

En la Constitución Política de la República de Chile de 1980 aún vigente, no se incluye la salud, ni el medio ambiente o la educación como derecho fundamental.

Desde la oposición de Chile Vamos esa es una de las cuestiones que se exigen. 

Primero es mejor arreglar los problemas que ya existen, es lo que el gobierno asegura es lo que debe proceder, con respecto a los sueldos, las pensiones y la salud, antes de hacer una reforma de tal magnitud.

«Nosotros hemos sido extremadamente claros. Lo que ha pasado en estos últimos días ha sido una cachetada a los políticos para decirnos que la gente no se sienten representados de buena manera por nosotros. Y por lo tanto, en ese esfuerzo, parece lógico no seguir conversando solo entre nosotros mismos, porque es importante el diálogo político, los acuerdos, para poder sacar adelante las agendas sociales, sino que también conversar con los ciudadanos que no tienen acceso a emitir sus opiniones de forma directa hacia La Moneda y el Congreso».

Explicó este lunes, la vocera del gobierno, Karla Rubilar.

Los ciudadanos, mientras continúa el diálogo entre hacer una nueva Ley Suprema o poner el foco primero en la agenda social, lo que buscan es la salida de Piñera. 

La «Huelga Legislativa» busca obligar a los parlamentarios a dejar los proyectos de ley actuales de lado y enfocarse en una reforma constitucional. Esto último es lo que propone la ANEF, explicó el presidente de la organización.

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