Roberto Malaver:
Bolsonaro

¡A correr, que llegó Bolsonaro! Ahora sí es verdad que la puerca torció el rabo. Con un presidente así, como ese brasileño que dijo todo lo que pensaba y más en plena campaña electoral, y votaron por él, uno no se atreve a decir un carajo, aunque claro, uno también, con tal de salir de la dictadura, votaría por un carajo así, aunque después lo vaya a matar a uno creyendo que uno es comunista. Y uno lucha y se desangra. Confieso que uno está bien arrecho con todo el vainero que está pasando aquí. Entre Soberanos, Petros y Lingoticos estamos hechos un verdadero peo, pero de ahí a salir a felicitar a Bolsonaro y pedirle que recupere la democracia venezolana, hay mucho trecho, y eso fue lo que hizo el compañero Julio –Matemático- Borges, uno lee aquel tuit, y no queda más nada que decir, ese carajo es un Bolsonaro de alma vida y corazón, si acaso tiene. Y después salió María – Sumate- Machado también a felicitarlo, y a pedirle por lo que más quieras, mete tu mano Antonio, perdón, Bolsonaro, en este país para que llegue la democracia. Carajo, así tampoco es la vaina, todavía uno tiene un poquito de dignidad, aunque a veces la hemos perdido apoyando a gente como Embajada Radonski. La señora de López también escribió su tuit, y no me echen más cartas de Venezuela, política y petróleo, parece que dijo Bolsonaro.

Lo que llama la atención es que todavía no hemos visto a Antonio –Pensionado- Ledezma en Brasil sacándose un video con Bolsonaro pidiéndole que nos traiga democracia con energía. Esa vaina es bien rara, claro, Ledezma tiene un yerno que es la envidia de muchos de nosotros, sobre todo por el montón de real que se robó, pero alguna vaina le está pasando que está calladito después que Ricardo –Cañita- Koesling le dijo que no lo defendiera más, ni de vaina. Total, que Bolsonaro ha sido objeto y sujeto y verbo y predicado de muchos analistas que no se explican cómo carajo la gente se entregó al señor Bolsonaro, sobre todo parece que muchos evangélicos se cansaron de buscar a Dios en el cielo y lo encontraron en el suelo, es decir en Brasil, es decir a Bolsonaro, y por ese hombre salieron a votar y palabra de Dios, te alabamos Bolsonaro.

El papá de Margot llegó de hacer una cola para comprar un pan canilla, y justo cuando llegó al mostrador, la muchacha muerta de la risa le dijo: "No papito, se acabó el pan". Y él le dijo: "¿Y no te queda un poquito de cariño que me des?" Y ella por poco le dio una cachetada. Así llegó contando, y después se sentó en la sala y prendió el televisor, y allí salió Bolsonaro diciéndole a una mujer: "A ti no te viola nadie por fea, muérgana". Y el hombre se puso de pie y dijo: "Carajo, ¿y ese es el Presidente de Brasil?, ahora si es verdad que ni me Río de Janeiro ni me acerco a ese país con ese loco". Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió aquel soberano coñazo tan grande, que un vecino gritó: "Llamen a Bolsonaro para que bote a este carajo de aquí""

-Ayyy, no hay que llorar, que la vida es un carnaval.- Me canta Margot.