Mina Ostos: El conuco de la guachimana

Carlos San Diego

Nació en un valle hermoso. La casa se llenaba con la luz fulgurante del llano y con cantos de pájaros, mientras las mariposas tejían con su vuelo hilos imaginarios sobre las flores de la majada. Ese valle está en las riberas del río Tirgua, estado Cojedes. Fue el 28 de febrero de 1963 que nació María Guillermina Ostos, conocida como Mina Ostos “la guachimana”. Su familia es de músicos, cantantes y compositores. Una cepa de artistas.   

Cada quien cuida lo suyo

Mina Ostos es una de las voces femeninas que han marcado pauta en la música llanera. Con la canción “La guachimana”, comenzando la década de los años 90, su talento estuvo en boga. Unió un tanto de humor con los acordes del golpe criollo. El éxito le sonrió. Fue su bautizo artístico.

Canta y compone. Conjuga este trabajo con el de sus dos profesiones universitarias: Licenciada en Educación y licenciada en Comunicación Social. La educación es comunicación y a su vez el canto es educación y comunicación. La guachimana es una de esas mujeres que no se cansan de aprender.

Mujer incansable

En su hoja de cantante registra la participación en varios festivales de música llanera en Venezuela y en Colombia. A saber de algunos: Silbón de oro, Arauquita de oro, Florentino de oro, Cúpira de oro, El gavilán de oro y El garrote de oro. Sus actuaciones en público y el éxito de canciones que interpreta,  le han merecidos reconocimientos y premios. Entre estos premios: Lo Nuestro, Estímulo Nacional (dos ocasiones), Cumbre de los Artistas Llaneros y La Gran Feria del Llano. Ha recibido El botón de la ciudad, otorgado por la alcaldía del municipio San Carlos del estado Cojedes. Fue declarada Hija ilustre de la ciudad de Calabozo, estado Guárico, y en Papelón, estado Portuguesa, recibió el Premio municipal del folklore. Igualmente se ha desempeñado en calidad de jurado en festivales nacionales e internacionales. La experiencia es su mejor credencial.

 A lo largo y ancho de la geografía venezolana se ha oído su voz y hasta arder la palma de las manos, ha sido aplaudida. Aplausos que también ha recibido la gente de Colombia, República Dominicana y Brasil. Pasajes, golpes y joropos expresan su lenguaje. Prueba que la música no tiene límites.

Fue una de las fundadoras del primer canal de televisión regional en el estado Cojedes, Llanera Televisión. En su estado natal también trabajó para Nexus Televisión. Por años se ha mantenido produciendo y conduciendo programas dedicados a la difusión de la música venezolana en su entidad regional. Exalta a nuevos cultores y a artistas consagrados. Un mismo canto. Un mismo llano.

La cosecha del tiempo

“La guachimana” ha grabado diez producciones discográficas. Entre las canciones que la identifican, encontramos “El secreto”, “No te lo voy a dar”, “Pa` las chismosas”, “La capitana y el agarrao” y por supuesto “La guachimana”. Sabe cómo vigilar los intereses del amor.  

Para ratificar que lo de guachimana no es cuentos de camino, Mina Ostos dispone en el canal de Youtube una galería con el nombre de “Ahora sí soy guachimana”. Allí aparecen vistas de canciones de su autoría y de otros compositores como Carmen Martínez, Javier Vargas, Mauricio Rivas, Rafael Garrido, Demecio Ostos, Víctor Landaeta y Humberto Quintero.

Ha realizado grabaciones de contrapunteos con reconocidos copleros. Vale mencionar a José Humberto Castillo “la computadora del verso”, José Gregorio Romero “el mandinga de la copla”, Carlos Pantoja, Magdaleno Vásquez, Demecio Ostos, Adolfo Chávez, Rafael Garrido, Jorge Guerrero y Zuly Tovar. Guerrero y Tovar participan en su más reciente trabajo discográfico “Llanera soy como soy”. Altiva como el guarataro; pero dulce como la miel de colmena que se aloja en sus ramas. Identidad personal.

Con la voz igualita

Este año que ya desprende las hojas de sus últimos meses, con “Llanera soy como soy”, Mina Ostos ha retornado al plano estelar con la canción “El conuco” escrita por Freddy El Grande. Pero el disco está hecho para gustos exigentes. Otras piezas claves son: “Le eché una pela” y “Busco un hombre fiel” de su propia rúbrica. Mientras que, “Llanera de casta verraca” fue escrita por Ángel Nieves y “Llanera soy como soy” es obra del recordado poeta Pedro Surmay.

Manantiales de Tirgua

Para esta cojedeña los años no han transcurrido en vano. Es soñadora, pero emprendedora. No se duerme cuando se mecen los laureles. Como guachimana vigila su “conuco”, vigila el amor, vigila la esperanza. Su corazón es inagotable. Hace crecer la fe en que hay que adaptarse al tiempo para que el sacrificio pueda convertirse en triunfo. Canta para brindar alegría. Pues para ella la vida es hermosa como el valle donde brotan los manantiales del río Tirgua.