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Fuentes del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) informaron que las fuerzas previstas para el asalto estacionadas desde hace varios días en los alrededores de la metrópoli "se dirigían hacia el barrio de Salahedin", donde se encuentran la mayoría de los rebeldes.
"Podemos decir que el asalto ha comenzado", declaró Rami Abdel Rahman, presidente del OSDH."Los combates más violentos desde el comienzo de la rebelión tienen lugar en varios barrios", precisó.
Los Comités Locales de Coordinación (LCC) informaron que los enfrentamientos se desarrollaban en las afueras de Salahedin, situado al sudoeste de la ciudad.
La Comisión General de la Revolución Siria, otra red de militantes, informó igualmente sobre la presencia de los refuerzos del ejército en el barrio en cuestión, "en medio de nutridos disparos de ametralladora pesada" y combates entre oficialistas y rebeldes.
Los insurgentes se encuentran atrincherados sobre todo en los barrios del sur y el sudoeste de la ciudad. Según el OSDH un gran movimiento de éxodo se produjo en el barrio de Al Sukari (sur) tras la caída de un obús y violentos enfrentamientos en el sector de Hamdaniyé (oeste).
La ofensiva fue lanzada más de una semana después de la apertura de este nuevo frente, el 20 de julio, después de que el ejército recobrara Damasco, donde se vivieron igualmente violentos combates en los barrios hostiles al presidente Bashar al Assad.
Varios países occidentales habían expresado su preocupación ante la perspectiva de un asalto contra los rebeldes. Estados Unidos advirtió sobre el peligro de que se produzca "una masacre", y condenó "la odiosa agresión de las fuerzas de Asad contra ese centro de población civil".
En el lugar los rebeldes, no han lanzado ninguna operación importante en los últimos dos días, economizando sus escasas municiones de obuses antitanques.
Se conoció, que numerosos habitantes han salido de la ciudad y los que permanecen en ella tienen grandes dificultades para abastecerse. |