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Paradójicamente, empero, uno de los mayores defensores del sistema es la coalición que apoya al principal contendor de Chávez, Henrique Capriles: temerosa de que una alta abstención atente contra sus posibilidades de triunfar el 7 de octubre, ésta insiste que el mecanismo de voto es justo y digno de confianza.
"Aunque el voto era secreto antes de Chávez, uno podía decir sin temor por quién votó, ahora por las amenazas y la discriminación pocos nos atrevemos a decirlo, sobre todos los que dependen de un trámite o trabajito en el gobierno", dijo Jacqueline Rivas, una ama de casa de 46 años, quien admitió que tenía sospechas sobre las máquinas.
"Si la huella pone a funcionar la máquina (de votación), ¿cómo uno sabe que no queda grabado por quién votó?", añadió.
Muchos venezolanos desconfían del sistema automatizado de votación que se utiliza desde 2004, cuando se eliminó por ley la votación manual.
La desconfianza se extiende a los directores del Consejo Nacional Electoral, quienes en su mayoría provienen de las filas del oficialismo. Se ha acusado a Chávez de copar las instituciones como el Tribunal Supremo, el organismo electoral y la Fiscalía con funcionarios leales a su gobierno; así como de ejercer una influencia indebida en el poder judicial y utilizarlo para combatir a sus adversarios, cargos que niega el mandatario.
Los detractores del presidente también se quejan que el consejo no toma medidas para limitar el uso frecuente de Chávez de las "cadenas", que obligan a todas las televisoras y radios locales a interrumpir sus programas y transmitir los discursos del mandatario. |